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sábado, 16 de octubre de 2010

"Un regalo caído del cielo" de Inés Gómez


El lunes once de octubre a las nueve y venticinco de la noche cayó un regalo del cielo, nació mi primo Pablo.
Todavía me acuerdo cuando estaba en la tripa de mi tía, también me acuerdo cuando le ponía la mano a mi tía
en la tripa para ver si se movía y me tiraba minutos y minutos a ver si se movía y nada, cuando quitaba la mano se movía y yo pensaba que fastidio, pero al cabo de unos pocos meses me di cuenta de que valió la pena el que no se moviese porque, ahora no para de moverse y cuando lo cojo me  emociono y se me saltan las lágrimas.
A pesar de que mi madre no me deja cogerle por miedo a que se me caiga siempre me acaba dejando.
Cuando lo coge una persona no me alejo de ella porque me da miedo a que le pueda pasar algo, aunque sea
mi madre no me separo de quien sea le conozca o no, sea de mi familia o no, me llaman pesada pero pensar que le puede pasar algo a una criatura tan pequeñita se me pone la piel de gallina.
El día que nació mi primo estabamos impacientes, porque sabiamos que mi tía estaba en el hospital pero no sabiamos cuando iba a nacer; salí del colegio, me fuí a entrenar y seguia sin saber si habia nacido o no; mi padre, mi hermano y 
yo nos fuimos a casa a cenar. Sonó el telefono, era mi madre, y me dijo: Ya tenéis primito. Se lo dije a mi hermano y a mi padre,

yo me emocioné mucho, porque pensar que ya había nacido era lo mejor que me podía pasar en ese día.
Cuando mi madre llego del hospital alrededor de la una y media de la madrugada me dijo que si estaba despierta y yo la dije que si, y me dice que si queria ver una foto de mi primito y dije que si, fui corriendo al salón para ver la foto, cuando la vi dije que feo es ¿no?
Y mi madre dijo pero si es monísimo y yo dije que va. Al día siguiente fuimos a verle y dije en cuanto le ví ¡ohh que monada!
Y me dí cuenta de que tenia los ojos igual que yo achinados y marrones oscuros. Me alegre un montón de que tubiese rasgos mios, eso si los pies son de mi hermano son gigantes. En fin que me alegre un montón de que naciese mi primito y ahora voy a  verle todos los días.