lunes, 7 de enero de 2019

"Yo, Marco Polo" de Sara Fisac



El viento agitaba las velas del barco mientras la tripulación ultimaba los detalles. Me encontraba en la cubierta del barco observando las olas que mecían la embarcación y escuchando los graznidos de las gaviotas. Saqué un pequeño cuaderno, mi diario, y anoté: “Año 1295, yo Marco Polo, voy a iniciar el viaje de vuelta a mi ciudad natal, Venecia.” Levanté la mirada al oír que levantaban la pasarela del navío y volví a guardar el diario en mi bolsa.
Miré por última vez el paisaje. Iba a echarlo de menos. China se extendía ante mí, el lugar en el que había vivido tres años como gobernador, Yangzhou no se encontraba muy lejos. Era mediodía y esa misma mañana me había despedido de Kublai Kan, emperador de Mongolia y China, al que había servido veintitrés años. En el barco llevaba algunos productos originarios de la misma China, como por ejemplo, papel, pólvora, seda y algunos perfumes. Aunque me sentía triste por abandonar el país, también me alegraba porque iba a regresar a Venecia.
Esa misma noche en mi pequeño camarote, estuve leyendo el diario en el que anotaba todo de mis viajes. Aún recuerdo cuando mi padre me lo trajo, hace ya muchos años, de un viaje que hizo a China. Después de eso, recuerdo que me llevó con él y con mi tío Maffeo por la Ruta de la Seda, en 1271. Y allí me encontraba, sentado en una estrecha cama, leyendo bajo la luz de una vela las páginas que una vez yo mismo escribí.
El día siguiente amaneció nublado y a media mañana se levantó un fuerte viento que, acompañado de una lluvia torrencial, sacudían el barco como si fuese una cáscara de nuez. El capitán gritaba órdenes a la tripulación, cuando un cabo que se encontraba a mi izquierda se soltó. El cabo me golpeó y me tiró al suelo, pero rápidamente me puse en pie y me abalancé sobre él. Lo agarré y por la fricción me quemé las manos. Haciendo un terrible esfuerzo logré ponerlo de nuevo en su sitio. Las manos me ardían. El agua lo empapaba todo y dificultaba la visión. Las olas eran tan altas como el barco y  chocaban contra él con furia. A lo lejos se oían truenos, pero no consiguieron silenciar un grito de puro terror que se elevó en el aire. Me giré y busqué a mi alrededor el origen de aquel bramido. De repente oí mas gritos, pero ahora pedían ayuda. Con una fría certeza atenazando mi corazón, me asomé al borde. Y allí estaba, un pobre marinero, aferrándose como podía a un saliente de la madera. Estiré mis brazos con intención de cogerle y fue como si el tiempo se parase. Ahí estaba él, a punto de caerse, y yo, intentando evitarlo. Conseguí agarrarle del antebrazo y tirar de él. Su peso estuvo a punto de arrastrarme con él a las negras profundidades del mar. Planté bien los pies en el resbaladizo suelo y tiré hacia mí. Una mano se asomó, seguida del brazo y del cuerpo. Finalmente pasó una pierna por encima del borde y después la otra, y con un golpe sordo cayó al suelo. Yo no sabía si en realidad le había salvado o si en ese viaje íbamos a perecer todos bajo las aguas. Pero al parecer, todavía no había llegado nuestra hora, porque muy poco a poco, el enfurecido mar se fue calmando, la lluvia cesó y el cielo comenzó a despejarse. El los siguientes días tuvimos un buen clima. Y aunque no se lo confesé a nadie, nunca en mi vida había estado tan asustado como en aquel tormentoso día.
Tras varias semanas de viaje, finalmente llegamos a Venecia y desembarcamos. Resulta que mientras había estado ausente, Venecia había entrado en guerra con la República de Génova. Así que me convertí en capitán de una galera veneciana y luché en la batalla que se enfrentó a la flota de Génova. En dicha batalla fui apresado y encarcelado por los genoveses. Esto ocurrió alrededor de 1298. No sé por qué, pero lo que más me entristeció fue que me desprendí de mi diario. El cuaderno que me regaló mi padre, todas mis aventuras por Asia, todos mis pensamientos y mis conocimientos plasmados en él... Y lo más probable fue que en esos instantes estuviesen destruidos y perdidos para siempre. Cuando por fin creía que estaba solo en mi celda, pensando que nadie me oía, me desahogué y dije en voz alta todo lo que me preocupaba, lo de mis viajes y mi cuaderno. Pero en realidad no estaba tan solo como creía. El escritor Rustichello de Pisa también estaba encarcelado conmigo y al parecer consideró que mis viajes eran muy interesantes y decidió escribir un libro sobre ellos. Me preguntó si podía contarle mis vivencias y él las iría anotando. Superada la vergüenza inicial de haberme dado cuenta de que alguien sí que me escuchaba, acepté. Y me alegré, porque así no todo mi esfuerzo de escribir un diario habría sido en vano. Nos pasábamos los días enteros hablando y escribiendo un libro basado en mi antiguo diario.
Hasta el día que me liberaron en 1299 estuve narrándole mis viajes y mis aventuras y recordando los buenos momentos que pasé. El tiempo que pasé encerrado se me pasó volando. Cuando me liberaron, yo rápidamente busqué trabajo como mercader, porque lo había sido toda mi vida y mi padre y mi tío también. Gracias a eso me volví rico y me convertí en miembro del Gran Consejo de la República de Venecia. Un día mientras caminaba distraído casi me choqué con una mujer. Debía de ser muy hermosa si no fuera porque estaba llorando. Le pregunté su nombre y me lo dijo. Su nombre era Donata Badoer, y era una noble a la que su familia presionaba para casarse. Ese día lo pasamos juntos, la consolé y de ahí nació una bella historia de amor.
Me casé con ella, aunque perdió su rango al casarse conmigo, y tuve tres preciosas hijas: Fantina, Moreta y Belella. Juntos formamos una familia. Por las noches les contaba a mis hijas las aventuras de mis viajes. Ellas me miraban con los ojos muy abiertos y las bocas entreabiertas de la incredulidad. Con la inocencia de la niñez y la curiosidad siempre presente, me hacían todo tipo de preguntas sobre los lugares en los que había estado y sobre las personas que había conocido. Y yo siempre las contestaba como si de una historia fantástica se tratase.
Y aquí estoy ahora, en 1324, tumbado en mi cama rodeado de mis seres queridos, recordando las cosas por las que pasé. Como suelen decir, cuando estás a punto de morir, ves la vida pasar ante tus ojos. Una tos me sacude y cierro los ojos, respirando trabajosamente. Recuerdo aquel viaje de vuelta a Venecia en el que esquivamos a la muerte por muy poco. Y aunque allí logramos ver un nuevo día, sé que a todos nos llega nuestra hora, pero por extraño que suene no estoy asustado. Noto frío en mi mejilla y cuando abro los ojos la veo ante mí. Me sonríe y me dice que ya es mi turno, que tome su mano y que deje este mundo. Le devuelvo la sonrisa y tomo su mano, y en cuanto la toco una sensación de tranquilidad llena mi cuerpo. Mientras el frío se extiende y se nubla mi vista, veo allí a mis hijas. Quiero decirles que no lloren, que no se preocupen por mí, que yo estoy bien, pero no puedo. Así que lo último que veo, antes de que la oscuridad me envuelva con sus fríos brazos, es el rostro de las personas que más quiero.


lunes, 3 de diciembre de 2018

"La niebla"


Todos sabemos qué es la niebla o eso espero. Para el que no lo sepa es una acumulación de partículas de agua que al juntarse nos tapan la visión . A veces en esos días con niebla en los que hace frío me siento al lado de la ventana y me pregunto si me verá alguien desde el otro lado. ¿Nunca habéis vuelto de casa de algún amigo o amiga y tienes que pasar por un parque lleno de niebla y piensas que alguien te va a coger o algo así? Yo sí, y la verdad que me asusta hasta que se empieza a ver un poco más con claridad; ahí es cuando nos sentimos más seguros. Esa sensación de no haber estado viendo nada es muy incómodo ya que no ves, pero bueno, da gracias que ves tu móvil y un poco por dónde pisas, no nos vayamos a  caer y justo pasa alguien que te gusta y no solo tengas la sensación incómoda, sino que también demasiada vergüenza, y luego por el camino vayas pensando si se va a reír, si es que no se ha reído antes en tu cara. La niebla no solo la sentimos o la percibimos cuando la vemos, sino que se hace sentir en otras situaciones en las que no sabes qué pasará ya que no puedes ver el final.

"Tu promesa"


Te creí como una idiota. Me dijiste que ibas cambiar, y sinceramente no pienso que lo hagas.
Me has vuelto a mentir. Creo que se te volvieron a olvidar todas las promesas que me dijiste. Pero en especial una. La de no mentirme
¿Sabes qué? Te quise como a nadie y por eso soy idiota. Pensé que te podrías dar cuenta de a quién perdías. Pero en cambio no lo hiciste.
Conociste una parte de mí, que ni si quiera yo conozco.
Si te soy realmente sincera fuiste demasiado importante para mí.
Te he ayudado y apoyado en absolutamente todo. Pero cuando menos me lo espero, me das una palmadita en la espalda y  te vas corriendo.
¿Y realmente es así cómo me lo agradeces?
Creo que te conozco lo suficiente como para saber que no cambiarás. Espero que algún día te des un tortazo tan grande para que te des cuenta de cuanta gente se ha ido de tu vida.
Pero si te soy sincera, yo no me quise marchar y por eso volví una segunda vez a tu vida. Porque nunca me quise ir. Pero has sido tú el que me ha echado de tu vida.
Es mejor que no me acerque más, ya que si no me romperás en mil pedazos, si no estoy rota todavía.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

"Prólogo" de Giorgio Venturini


Adiós…

Un duro y lejano adiós, clavado en lo más profundo de mi corazón, una espina llena de veneno que sigue fluyendo latente y constante. Imposible de sacar, imposible de ignorar.

Lloros…

Cayendo en la cuneta, llena de barro, llena de soledad. Mis manos recubren mi cara, manchándola. Aunque no importa, ya nada importa.

Discusiones…

Agridulces, como las situaciones que vivíamos. Dejarte marchar, ése fue mi mayor error, las sonrisas que se reflejaban en nuestras caras y la bonita foto que capturé, eso me lo llevaré a la tumba.

Aislamiento…

Encerrado en mis pensamientos, sin opción a hablar con nadie, obligando a sacar los sentimientos más oscuros y escondidos de mi ser. Debilitándome aún más, física y psicológicamente.

Huidas…

Demasiadas han colmado mi vida, luchando con el último atisbo de energía por mi vida, siendo perseguido, maltrecho y herido, como a un fugitivo. Aunque ya no lucharé, tiré la toalla hace mucho.



lunes, 4 de junio de 2018

"Un día importante" de Fernando Teba


Que agusto se esta aquí, sobre todo ahora que los pesados de mis hermanos se han ido. Al principio pensé que volverían, pero ya han pasado 2 días y no lo han hecho, así que el nido es solo para mí, puedo tumbarme a mis anchas sin que nadie me moleste.
Sin embargo, desde que se fueron mis hermanos, mis padres no paran de decirme que me toca a mi, que yo tambíen me tengo que marchar, pero cada vez que me asomo al borde del nido me pongo malo. Esta altísimo y yo tengo vertigo, así que no pienso marcharme de aquí nunca. ¿Dónde voy a estar mejor? Tengo todo lo que necesito, cuando tengo hambre comienzo a piar y enseguida mis padres me traen algo para comer, si tengo sueño me tumbo y me duermo. Aquí no hace frío y mi madre limpia el nido todos los días.
¡Vaya! Ya esta mi padre otra vez en aquella rama mirandome con cara de enfado. Me ha dicho que de hoy no pasa. Que tengo que abandonar el nido. En fin, ya llevo varios dias haciento los ejercicios que me han enseñado y no parece tan difícil, ¡si no fuera por este maldito vertigo! Bueno habrá que superarlo. Además, mis plumas han crecido y me siento con fuerzas suficientes para intentarlo.
Me pongo en el filo del nido y comienzo a mover fuerte las alas, enseguida me levanto un poquito pero paro porque el miedo no me deja seguir. Vuelvo a intentarlo y esta vez lo controlo mejor y me siento mas seguro, lo que hace que el miedo empiece a desaparecer. Mis padres no paran de animarme y dicen que no lo hago mal para ser la primera vez. Mi madre se posa en una rama cerca del nido y me dice que intente ir volando hasta donde esta ella. Verla me da tranquilidad y comienzo a mover las alas con fuerza, sin apenas darme cuenta ya estoy a su lado. Ha sido estupendo. Mi madre se rie y me abraza, eso me da animos para intentarlo de nuevo, pero esta vez mi meta esta mas lejos. En pocos minutos estoy volando lejos del nido. Esto es maravilloso, es una sensación que no se puede describir. Me siento mayor y libre.
Mis hermanos, a los que creía que no volvería a ver, me estaban esperando para darme la enhorabuena y me han presentado a un montón de amigos con los que vamos a jugar y a hacer piruetas en el aire. Yo todavía no vuelo como ellos pero tengo la impresión de que esto se me va a dar bien porque aprendo rápido y me gusta mucho.
¡Me encanta volar!

"La peor experiencia de mi vida" de Fernando Teba



Normalmente salgo del colegio a la tres de la tarde y vuelvo a casa dando un paseo. Tardo cinco minutos y espero a mi madre haciendo la tarea. Pero ese día algo llegó antes que mi madre. Empecé a oír mucho ruido y de repente, una gran explosión y el grito desgarrador de una mujer me helaron la sangre. Me quedé unos segundos inmóvil pensando que podría haber pasado. Me dirigí a la ventana y apartando con mi mano temblorosa la cortina y asomando solo media cara, observé como la casa de enfrente se elevaba como si de magia se tratara. Noté un escalofrío recorriéndome la espalda y una sensación de impotencia, pero sobre todo preocupación por no saber donde estaba mi madre. Sin tiempo de reaccionar, los cristales de la ventana estallaron y una gran corriente de aire me lanzó contra la pared opuesta de mi habitación. Me quede unos instantes aturdido, casi sin conocimiento. Entonces oí que alguien gritaba mi nombre, miré en varias direcciones. Entonces vi a Tom, mi vecino, quien se percató de que estaba demasiado asustado para siquiera darme cuenta de que un trozo de cristal de la ventana atravesaba mi pierna.
Me llevó a su casa donde tenía un cuarto, que yo no conocía, en el había una escalera que parecía infinita. Bajamos por ella y descubrí un pequeño bunker que habian construido. ¡Allí estabamos seguros!
Pasado el peligro comencé a notar un intenso dolor en la pierna. Tom me extrajo con cuidado  el trozo de cristal que tenía clavado y me vendó la pierna con fuerza. El dolor no disminuyó pero dejó de sangrar. Le pregunté qué es lo que había pasado, por qué salió la casa volando, y él me explicó que era un tornado y que pasaría pronto, y así fué.
Pasados unos 30 minutos, que fueron los mas largos de mi vida, el ruido comenzó a disminuir y nos decidimos a salir del bunker. Todo estaba destrozado. Vimos casas destruidas, la mayoría de los tejados estaban rotos y habia varios coches amontonados al final de la calle.
Lo primero que hice fue llamar a mi madre. Por suerte, el teléfono funcionaba y enseguida lo cogió. Estaba muy preocupada por mi, al igual que yo por ella. Me contó que el tornado le había cogido en el supermercado y que bajaron rapidamente al parking que estaba en el sotano donde estuvieron seguros hasta que todo pasó.

viernes, 1 de junio de 2018

"Capitán América" de Isabel Juan Gamboa


A su país sirve
con rostro responsable
mi futuro marido
aunque él no lo sabe

Con escudo redondo
y mirada atenta
a los inocentes defiende
y a los malos revienta

Con traje ajustado
y espíritu valiente
siempre ha luchado
por defender a la gente

Me encanta Capitán América
como superhéroe y como actor
algún día lo sabrá

y no se resistirá

"Siria" de Isabel Juan Gamboa

Hoy en día, cuando la gente piensa en cristianos perseguidos lo primero que les viene a la cabeza es hace dos mil años, cuando los detenían y los metían en coliseos para formar parte de un espectáculo inhumano, donde eran devorados por leones y otros animales, mientras la gente aplaudía.
Pero la realidad es que también ahora en muchas partes del mundo, los cristianos sufren persecución.
Hace unos meses tuve una experiencia que no se me va a olvidar nunca. Fui a escuchar el testimonio de un cristiano sirio. No voy a decir todo lo que contó, porque quiero respetar su testimonio, pero sí puedo poner muchos ejemplos de lo que están sufriendo allí los cristianos. Se despiertan sin saber si ese va a ser su último día. Si van en autobús público, corren el peligro de que los terroristas le pueden parar, sacar a todos los cristianos de él y atarlos en al acto. Les desconectan el agua y la luz durante días. Lazar morteros en la calle y por las ventanas dentro de sus casas. Si salen están en peligro, porque hay francotiradores que les pueden disparar en cualquier momento. Muchos intentan cruzar la frontera para huir y la mayoría no llegan a conseguirlo, les matan.
Y a pesar de todo esto, no renuncian a sus creencias, los que van quedando siguen yendo a la iglesia todos los días. Viven en el terror, la crueldad y la intolerancia y no se rinden.
Busco la palabra tolerancia en el diccionario y pone “Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes a las propias”.  Estoy totalmente de acuerdo con esto. La tolerancia es un valor cristiano. Lo curioso es que muchos de aquellos que lo piden, son los primeros que toleran el que alguien crea en Dios.
En Siria los matan y aquí los ridiculizan.
¿ Y vosotros qué pensáis?

La saga "Star Wars" de Carlos López

Star Wars es una saga de 9 películas. Actualmente se está realizando otra, pero no tiene q ver
con las demás porque es la historia de uno de los personajes.
Star Wars, como todas la películas, se creó de un libro, el cual no tuvo mucho éxito hasta que
se realizó las películas conocidas como la guerra de las galaxias a finales del siglo 20. A mi,
especialmente, me gusta mucho debido a que mezcla temas amorosos con acción y de
aventuras en una galaxia. Pero tiene algunos fallos que empeoran al número de seguidores. Un
ejemplo sería las espadas láser. Un sable de luz en la película provoca un gran número de bajas
y es capaz de desviar los disparos de los llamados blasters o pistolas láser. Esto, como bien
imaginamos, no es cierto. Si es verdad que se han creado sables láser, pero no es capaz de
desviar un láser como el de un puntero. Si corta, pero es incapaz de manejar con tanta
agilidad.
Quitando todos los fallos de la saga, es una de las películas con más seguidores y
visualizaciones. Y como bien he indicado al principio, me gustan mucho las películas de este
tipo, y siempre que veo una de estas películas deseo ver la siguiente inmediatamente debido a
su adicción y gran capacidad de arrastrar al receptor.

"El libro sin retorno (Final) " de Carlos López



Después de una persecución trepidante, vieron unas huellas adentrase en una cueva; presos del pánico decidieron parar un momento para tranquilizarse. 
Alan, que tenía práctica como scout en supervivencia, organizó a todos. 
Dan tendría que preparar una hoguera para poder pasar allí la noche, no perdían la esperanza de encontrar vivo a Kaneki. 

El explorador les dijo que la única solución para encontrarle con vida, estaba entre las páginas del libro de La Montaña Maldita que habían estado leyendo. 

Alan no tenía muy claro que la única solución podía estar en las páginas de un libro que les había dado tantos problemas y tenía miedo que si la historia se volvía trágica, irremediablemente se iban a ver presos de una situación que ya estaba escrita en aquel libro. 

Finalmente decidieron leerlo. 

Como si fuera una pesadilla, el libro hablaba de un explorador perdido y nuevamente los sonidos parecían salir del libro y rodearles; la tarde rápidamente se tiñó de gris oscuro y la oscuridad de la noche les rodeó rápidamente. El viento era cada vez más fuerte, como en la historia del libro. 

La historia continuó con el explorador buscando a la bestia en la cueva de la Montaña Maldita, sólo había una forma de terminar con la bestia: tenían que coger unas semillas de unas enredaderas que estaban en la entrada de la cueva, y hacérselas comer, entonces la bestia desaparecería para siempre. 

Cerraron el libro y fueron corriendo a buscar esas plantas que estaban en la entrada de la cueva, enredándose por todo lo que estaba alrededor, tenían grandes espinas y no era sencillo hacerse con las semillas, pero entre todos lo consiguieron. 

Ahora sólo quedaba lo más difícil. ¿ Cómo conseguirían que la bestia se comiera las semillas? Entraron en la cueva con la antorcha, cada paso que daban era un paso menos para llegar a la guarida de la bestia, el corazón les latía fuertemente, pero su deseo de encontrar a Kaneki era más fuerte que el miedo. 

La bestia estaba dormida y Kaneki, malherido, muy cerca. Le hicieron señales para que no hiciera ruido. Entonces el explorador, como si ya hubiera estado allí antes, se acercó sigilosamente y con mucho cuidado le puso las semillas en la boca a la bestia. 

Entonces ésta abrió los ojos, se puso en pie y aulló como si estuviera herida de muerte. Se desplomó y a la vez desapareció, pero también desapareció el explorador y el libro. 
Los tres amigos se abrazaron y vieron maravillados como Kaneki no tenía ni un rasguño. Decidieron que nunca contarían su aventura y que ese sería su gran secreto. 
Cuando se marcharon del bosque, a lo lejos vieron en otro árbol una mochila igual que la que ellos habían descolgado. Se miraron, sonrieron y salieron rápido de aquel bosque encantado que les había hecho pasar la aventura más increíble de toda su vida. 

FIN. 


"Entrevista" de Isabel Juan Gamboa


He realizado una pequeña entrevista a un niño de cuatro años, haciéndole preguntas sencillas, para saber qué le pasa por la cabeza.

  • ¿ Cuál es tu color favorito?
  • El azul y el negro. 
  • ¿Por qué? 
  • Porque es de policía.
  • ¿ Cuáles son tus animales favoritos?
  • El tigre y el toro.
  • ¿Por qué?
  • El tigre porque muerde a la gente y el toro porque le da a la gente.
  • ¿ Qué es un ratón?
  • Es una cosa pequeñita que tiene orejas naranjas.
  • ¿Cuál es tu superhéroe favorito?
  • Ironman porque es eléctrico
  • ¿ Sabes qué es lo que pasa cuando se te cae un diente?
  • Sí, que viene el ratón pérez y se lo lleva a su casita y lo guarda para luego comérselo.
  • ¿Qué piensas d e la vida?
  • Nada.
  • ¿Cuántos años te gustaría tener?
  • Treinta y ocho.

 A partir de esta pregunta se puso a jugar y le dejó de parecer interesante la entrevista. La conclusión es que , la capacidad de atención de un niño de cuatro años es de cinco minutos.

jueves, 31 de mayo de 2018

"El espacio" de José Antonio Ortega

Si como lo ves, el espacio que tú y todos conocemos no es mas que una milésima parte de lo que es en realidad. El espacio tiene tantos misterios, por ejemplo si es infinito,si  hay vida en otros lugares… ha habido miles de intentos por parte de la raza humana para averiguar esta última incógnita. Se han lanzado desde pequeños robots al espacio hasta inmensos cohetes con el fin de llegar a otro planeta. Es un misterio ya que apenas se tiene conocimiento de nuestra galaxia cuando hay millones de estas. Es un asunto difícil de explicar debido a que apenas tenemos conocimiento de esto. Pero en mi opinión, yo creo que hay vida más allá, ya sea de minúsculos microorganismos o una civilización más desarrollada que la nuestra. En la actualidad es imposible saberlo ya que no disponemos de los recursos suficientes para crear una nave o dispositivo capaz de llegar a tanta distancia sin ser destruido. Otra duda existencial es la posibilidad de vivir en Marte o la existencia de vida en él. Yo creo que sería estupendo  poder viajar a otro planeta y disfrutar de sus condiciones, ya sea la gravedad, temperatura, etc…  pero por otro lado sería de gran coste debido a la inversión en la fabricación de nuevas naves y el gasto de combustible que supondría cada viaje. En definitiva, para mí el espacio nos abre la mente a millones de dudas y curiosidades sin resolver debido al gran misterio que tiene.

"El objeto misterioso" de José Antonio Ortega

Era una calurosa tarde de verano cuando mis padres y yo decidimos ir al campo y disfrutar de la naturaleza.  Ya montados en el coche mi padre arrancó y en eso de una media hora ya nos encontrábamos en el parking de la montaña. Nada más bajar cogimos la comida y nos pusimos a pasear. El camino estaba repleto de preciosas flores en su máximo esplendor, no faltando alguna que estaba marchitada. También, pasamos por encima de un rio a través de un tronco de madera que habría sido puesto por otra persona años atrás. Finalmente llegamos al camping y nos dispusimos a comer. Después de haber disfrutado de ese maravilloso sándwich hecho por mi madre, decidí ir al río y pasar el rato tirando piedras al agua. Cuando llegué busqué las piedras más finas para realizar el llamado “salto de la rana” con estas. En ese momento me fijé que había algo extraño en el agua. Al principio me dio miedo y se me pasó por la cabeza alejarme, pero decidí cogerlo. Cuando lo  tenía entre mis manos noté que tenía un gran peso, por lo que tuve que tirar con fuerza. Al sacarlo me llevé una gran sorpresa, puesto que se trataba de una pieza de oro oxidado con forma circular  con el paso del tiempo y la corrosión del   agua. Rápidamente fui hasta el camping y  se lo enseñé a mis padres. Mi padre, que era profesor de historia mee lo pidió. En ese momento se puso a observarlo detenidamente y después de un breve tiempo de intriga me desveló que era. ¡Se trataba de la mismísima corona de Isabela Católica! Mi padre lleno de alegría me dijo que se trataba de una pieza histórica de España por lo que teníamos  que entregarla a cualquier museo. En primer momento me lleve una decepción pero por otro lado me sentí afortunado de haberla encontrado yo. Ya pasada la tarde volvimos a casa y decidimos entregarla al día siguiente. Finalmente, fui acompañado por mi padre y la corona hasta el museo. Allí, entregué la corona y me dieron un pequeño diploma  como compensación. Fue una experiencia muy divertida.

"El viaje sorpresa" de José Antonio Ortega

Mis abuelos cumplían 50 años de casados y mis padres y tíos decidieron realizar un viaje secreto para celebrarlo. Este consistía en hacerles creer que solo ellos iban a viajar a Roma pero en el aeropuerto les sorprederíamos toda la familia. Mis padres se encargaron de planificar el viaje de mis abuelos mientras que mis tíos planificaban el vuelo y el hotel. Todo parecía correcto hasta que de repente los trabajadores se pusieron en huelga. Mis tíos se volvieron locos al igual que mis padres ya que tenían miedo de que el plan saliera mal. Estuvieron día y noche hasta que después de unos días de incertidumbre encontraron el vuelo perfecto. Tal fue la alegría que casi se les escapa delante de los abuelos. Pasada una semana llegó aquel  sufrido pero esperado día. Mis abuelos salieron de su casa con las maletas rumbo al aeropuerto de Málaga. Mientras tanto mis tíos y padres controlaban que todo estuviera en orden. Una vez mis abuelo  habían llegado al aeropuerto llamaron a mis padres, que anteriormente se lo pidieron para saber que habían llegado a salvo. Esta llamada significaba que el plan se ponía en marcha. Salimos todos rápidamente en dirección al aeropuerto pero con mucha calma ya que un paso en falso nos podría delatar. Ya llegados vimos a mis abuelos sentados en un bar. Decidimos ir por el otro lado para no ser descubiertos y así poder dejar las maletas. Cuando faltaban menos de 30 minutos para embarcar les dimos la gran sorpresa. Se emocionaron tanto que casi se ponen a llorar de alegría. ¡Ya lo habíamos conseguido! Pero nos teníamos que dar prisa  porque si no perdíamos el vuelo. Finalmente lo cogimos con éxito y pasamos una gran estancia en Roma. No solo fue una gran experiencia para mí si no que para mis abuelos ya que no se lo esperaron para nada.

lunes, 28 de mayo de 2018

"Querida yo del pasado" de Lucía Soler

Querida yo del pasado:
No sé cuándo leerás esto, dónde lo leerás ni con quién. Ni siquiera sé si eres todavía una niña o te has adentrado ya en la plena adolescencia, pero que sepas que de todo se sale, y todo aquello que crees que te está destrozando se acaba, y te hace más fuerte. 
Nunca dejes que nadie te quite la sonrisa que tienes (que te la reservas para las personas que lo merecen). Nunca te des por vencida porque alguien ha intentado hundirte, porque siempre va a haber personas así. No te juntes con personas que no valen la pena y que te hacen sentir inferior. Aprende a quererte, porque si no lo haces tú, nadie lo podrá hacer por ti. Confía más en ti misma, porque sabes que vales y que puedes conseguir cuanto te propongas. Aprovecha los momentos en familia y las excursiones con amigas, porque es de las cosas que nunca se olvidan. No te quedes callada si algo no te parece bien. Quéjate y exprésalo. Define tu personalidad y no hagas o dejes de hacer cosas por miedo o por moda: hazlas sólo si te hacen feliz y si te llenan. No te dejes influenciar por gente pasajera, que se mueve por interés. Tampoco dejes que te dirijan ni manden sobre ti: imponte. A pesar de que haya personas que no te hayan tratado como te lo mereces, aprende de ello para la próxima vez, pero nunca hagas tú lo mismo. Valora a la gente que te apoya y que está dispuesta a ayudarte siempre, porque no encontrarás muchas así. Haz caso a mamá y a papá, todo lo que ellos te dicen es por tu bien, y aunque a veces te enfades con ellos, en el fondo sabes que les quieres, y mucho. Aprovecha el tiempo con tus hermanos, padres, abuelos, tíos, etc, y diviértete. No le des tantas vuelta a cosas que te preocupan, y deja que pase un tiempo hasta que encuentres una respuesta. Nunca dejes de luchar por lo que quieres, y trata siempre de aprender. Cada persona es un mundo y tú tienes que empezar a crear el tuyo. Querida yo del pasado, esta carta es para ti.