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viernes, 18 de junio de 2010

"Mareos" de Rocío Pinto


****** ******(palabrotas)!! Pensé. Cuándo iba a acabar esa pesadilla, no podía aguantar mucho más tiempo, la cabeza no paraba de repetirme lo que pensaba, me daba vueltas. Solo deseaba un momento de paz, un segundo en el que pudiera dominarme a mi misma y pensar, ser de nuevo yo.
Aquella noche no podía pensar en otra cosa. El calor me bañaba de sudor todo mi cuerpo y aumentaba mi sensación de ahogo, no podía apenas respirar en aquella habitación. El sonido de las agujas del reloj me parecían
melodías de una vieja caja de música.
Todavía hoy no sé por qué lo hice, se que había otras formas de acabar con
aquello pero ni siquiera lo intente. Era algo que me estaba convirtiendo en
una persona alocada, sin ningún respeto hacia nada que no fuera yo
misma. Horas y horas retorciendo de rabia, llorando para acallar mis gritos
de dolor, el dolor que me producía pensar en el.
El era el culpable de esa situación y solo él debía pagar todo lo que
yo estaba pasando.
Tuve miedo y dudé, puedo decir que dudé aunque no sirva como atenuante al terrible acto que cometí, no pediré perdón pues tampoco ahora me
arrepiento.
Ya estaba convencida y me levante. Mareada por el torbellino de
pensamientos que había en mi mente comencé a caminar por el pasillo. Me
sentía débil, muy débil por el dolor. Creo que he olvidado algunos momentos
pues no logro recordar de una manera clara todo lo que pasó.
Ya estaba ante la puerta y veo mi mano como se desliza en el pomo y gira
suave sin hacer el más mínimo ruido. Sentí mucho calor al entrar en aquel
cuarto y eso hizo que me decidiera aun mas a hacer lo que tenía pensado,
irremediablemente lo iba a hacer. Me arrodillé ante la blanca piel y note el suelo frío como el hielo.
No se movía nada a mi alrededor. Parecía que ya nada podía evitar el
terrible desenlace. El volvía a mi cabeza, daba vueltas y más vueltas
como riéndose de mí. Entonces lo vi claro, ahora era el momento, ahora o nunca. Subí rápidamente la blanca tapadera que le encerraba y derramé todo lo que llevaba dentro.

¡¡Qué asco!! Juro que no volveré a pasar por esta situación, es lo peor.

¡¡Maldita borrachera!!.