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jueves, 9 de diciembre de 2010

Antología de La Mariposa Tuerticoja

Eres tú mi felicidad:

Cuando te necesito,
que es a cada hora,
tïendo a buscarte.
Y me siento perdido
siempre y ahora
¡No puedo encontrarte!

No te tengo a mi lado,
pero tu recüerdo
tengo siempre guardado.
Y en las noches no duermo,
porque tengo encerrado
mi corazón enfermo
por no estar a tu lado.

Eres felicidad
que inunda mi alma.
Me llenas de dolor
y sólo con tu amor
tú me llenas de calma.
Tú eres en verdad

lo que yo mas quïero
en cada momento
y voy a hacer un intento
por llegar hasta el cielo,

logrando lo deseado.
Que sea en realidad
que encuentre la felicidad
viéndote a mi lado.


Soneto a la chica del sur:

No encuentro sobre que escribir
que no sea tu divina presencïa,
la vida que remuerde mi conciencia,
que no me deja dejar de sentir

que este sufrimiento me va a exprimir,
lo que quede de mi inteligencia,
que para disimular tu ausencia
mi corazón me obliga a mentir,

me dice que te miro a los ojos
y veo ahí mi cara reflejada,
que püedo tomarte en mis brazos,

que eres dueña de mis sueños y enojos,
que el único secreto en tu mirada
sea que nos atan los mismos lazos.


Pasar el invierno contigo:

Levantándome como cada mañana,
esperando un sol que tardará
en salir,
pero que al final alumbrará
para volver a darme ganas
de vivir.

El frío me ataca sólo levantarme,
siento el abrazo de la soledad.
A tu lado
me atrevería a pensar que en realidad
esto no debería pasarme.
Abrazado

a tu imagen y tu recuerdo,
siento que me alejo de este infierno,
de este frío
que aparece cada invierno.
Y como siempre más loco que cuerdo
voy perdido

entre estas sombras que me acechan,
entre mares de nubes que amenazan
a tormenta.
La lluvia y su sonido desplazan
aquellos dolores que se expresan
y alimentan

de lo que nos separa, la distancia.
Pero eso no es nada que pueda
no salvarse,
con un esfuerzo que lo hace quién quiera.
Contigo no falta nada, abundancia
para enterrarme

en una alegría que ni la tristeza
de ver a los árboles deshojarse,
de amores
antiguos que merecen olvidarse,
para tenerte, la mayor belleza
entre flores,

que no se marchitan,
ya sea invierno o primavera.
Pasaría entera
la vida donde habitan

los sueños que tengo,
que es donde podamos vernos,
y que pase lento
lo que queda de invierno.


Falta menos para verte:

No quepo en  mi mismo,
la felicidad me invade,
en estos momentos
no hay quién me pare.
Rápido el tiempo
corre a caer en abismos

de la oscuridad,
de la amarga distancia,
de lo ya pasado.
Y la inútil constancia
del que no ha olvidado,
un pasado sin verdad

y veo un futuro
en el que aparezca alegría,
deje de llorar
y aparezca por fin el día
de poder rozar
cuerpo vestido o desnudo

de tí que mi vida
eres, sin que quepa duda.
creo poder sonreir,
de mi cuerpo se desnuda
mi alma, y sentir
que ya ninguna perdida

alegría rehuye,
sino que sólo se acerca,
aproximándonos
el uno al otro, mientras
ya olvidándonos
del pasado, vida fluye

a un futuro sin venenos
en el que tenerte,
en el que no se cüanto
queda para verte,
pero con el tiempo avanzo,
sé que queda menos.