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domingo, 7 de febrero de 2016

"Matemáticas" de Eva Turmo

Las matemáticas, las usamos diariamente sin darnos cuenta, porque, ¿quién les iba a decir a las mujeres de hace setenta mil años que la forma con la que llevaban la cuenta de su ciclo menstrual era matemática básica?
Las matemáticas no han sido siempre tal y como las conocemos hoy en día, lo que hoy aprendemos en las aulas no te venía escrito en ningún lado, y tampoco te lo decía el viento. Todo lo que conocemos hoy en día es el fruto del trabajo de grandes mentes deseosas de saber y explicaciones. Primero tuvieron una hipótesis y para comprobarla pasaron por horas de pasión y arduo trabajo.
Hubo grandes pensadores como, Tales de Mileto y sus teoremas de Tales, relacionados con la geometría clásica en los que el primero nos muestra la forma de construir un triángulo semejante y el segundo, explica una propiedad de los circuncentros  de los triángulos rectángulos; Pitágoras de Samos, y lo que hoy, gracias a Euclides, llamamos teorema de Pitágoras, el cual afirma que en un triángulo rectángulo se cumple que el área del cuadrado construido sobre la hipotenusa es igual a la suma de las áreas de los cuadrados construidos sobre los catetos, o dicho de otra manera, en un triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos; Lui Hui, quien calculó, aproximadamente, el valor de número pi (π); Sophie Germain, y lo que hoy conocemos como los números primos de Sophie Germain. La lista continúa pero, si no fuese por estas grandes mentes y otras más, hoy no estaríamos donde estamos, nuestro cerebro no funcionaría de igual manera.
Las matemáticas tienen muchas áreas en las que destacan la geometría, aritmética, álgebra, estadística, etc. Sin embargo, el conjunto de física y matemática es una combinación atrayente; sí, estoy hablando de la arquitectura.
La arquitectura es un arte ya que eres capaz de diseñar y proyectar estructuras. Cuando uno era pequeño no admiraba la majestuosidad de los edificios, los pequeños detalles; ahora admiramos grandes obras como las de  Machu Picchu (Perú),  Templo de Luxor (Egipto),  Coliseo (Roma, Italia), Chichén Itzá (México), Basílica de San Pedro (Ciudad del Vaticano), Partenón (Atenas, Grecia), etc.
De pequeños veíamos las pirámides como un triángulo arenoso, y ahora lo vemos como un emblemático monumento de la civilización egipcia, su legado. No pensábamos que fuesen tumbas.
La arquitectura nos sirve también para comprender la técnica de esas civilizaciones, la capacidad organizativa y la época de las estructuras.
Precisamente en el antiguo Egipto; Shinué, un agrimensor  quien tenía sus tierras al lado del río Nilo, estaba en continua lucha cada año con sus vecinos ya que en la crecida anual del río Nilo las líneas que separaban su territorio y el de sus vecinos era borrada, cada año iba perdiendo un poco de parcela debido a la duda de cuánto territorio tenía antes de que todo estuviese cubierto por el limo.
Shinué se puso a pensar una forma, pero él en su vida había dedicado algo de tiempo a la cultura y el saber, sólo se había centrado en mantener a su mujer y sus cuatro hijos: Set, de quince; Osiris, de diez; Asenet, de ocho y Merit, de cinco.
Preocupado por las constantes pérdidas fue a ver a su amigo Amsi, quien desde joven llevaba interesado en las matemáticas, e incluso tenía su pequeño rincón donde guardaba copias de manuscritos acerca de la geometría. Shinué le debía la vida a Amsi, ya que de pequeños, Amsi salvó Shinué de ahogarse en el río.
Shinué se acercó a la casa de Amsi para pedirle los planos, pero cuando llegó a la casa de su amigo, le abrió la puerta una señora con la mirada perdida y con dos niños detrás de ella. Era la mujer de Amsi. Amsi, quien había caído gravemente enfermo tres días atrás. Cuando Shinué preguntó por él, la mujer le dijo que estaba enfermo y que no podía recibir visitas; Shinué insistió y finalmente la mujer le dejó pasar.
Amsi tenía la cara pálida y estaba tumbado en una cama, la cual estaba detrás de una cortina; la habitación tenía un pequeño escritorio, estanterías, e incluso, un aparatoso perchero con más de treinta cuerdas. Preocupado preguntó primero por su salud y luego por los planos de geometría.
- En esa caja de la derecha…-dijo sin mirar a ningún otro lado. – Ahí está mi trabajo de treinta años…
Shinué se dirigió al lugar que Amsi manifestaba, sin decir palabra alguna.
Al abrir la caja, se encontró con mil y un manuscritos acerca de la geometría y astronomía.
-No sabía que estuvieses interesado en las estrellas- dijo Shinué.
Amsi no le respondió y se limitó a decir:
- ¿Por qué estás aquí? ¿Has venido para verme perecer? – Dijo sin apenas voz.
-No, me gustaría aprender geometría-dijo Shinué firmemente.
Amsi esbozó una sonrisa y dijo:
- Pero yo no te puedo enseñar, sólo hace falta mirarme para saber que no estoy en condiciones de hacer nada – declaró con tristeza.
- No hace falta que te sobre esfuerces; sólo me gustaría venir aquí algunas veces por semana para ojear y aprender de los manuscritos- mencionó con una cara de súplica Shinué.
- Si tan comprometido estás con aprender, supongo que no te puedo cerrar la puerta al conocimiento.
Shinué se despidió de Amsi con una sonrisa y un “Recupérate.”
Pasaron dos días desde la primera visita de Shinué a la casa de Amsi, y Shinué se disponía a volver, eso sí, con un poco de medicina que había comprado a un curandero, con el cual se había topado en su camino.
Shinué entró en la casa de su amigo y este le contestó con un simple “Gracias.”
Shinué empezó a sacar los manuscritos de la caja y justo en ese instante Amsi le pregunto el porqué de su reciente aparición en busca de saber. Shinué le contó la situación y Amsi le dijo:
- Es tan fácil como trazar las líneas un año detrás de otro, ¿por qué la molestia?
- Cada año pierdo parcela por la crecida del río y como todo está cubierto de limo, mis vecinos se aprovechan, y yo no puedo plantarles cara porque tengo que alimentar a mi mujer e hijos – contestó Shinué mirando directamente a los ojos de Amsi.
-Te has convertido en un buen hombre- se limitó a decir Asmi.
Llevaba Shinué dos horas buscando entre los manuscritos una posible solución y le atraían mucho unas figuras geométricas llamadas triángulos.
Amsi se levantó y le dijo que buscaría con él una solución. Shinué no tuvo más remedio que asentir con la cabeza.
Así se pasaron dos meses volando, y se iba acercando la crecida del río, así que la presión era mayor. Un día Amsi dijo:
- Podríamos trazar líneas perpendiculares en el terreno, utilizando una cuerda con doce nudos equidistantes, así dibujaríamos en el suelo triángulos rectángulos con 3, 4 y 5 nudos en los lados, uno de 3, otro de 4 y finalmente, uno de 5.
- ¡Sí!- Exclamó Shinué – Así no podrán quitarme parcela.
Se fundieron en un abrazo.
A la mañana siguiente lo primero que hizo Shinué fue pedirle las cuerdas que tenía Amsi en el perchero y comenzar a hacer triángulos rectángulos; en total hizo seis, creando así tres rectángulos.
Por la tarde Shinué, con su hijo Set, clavaron los triángulos en el suelo.
Tres semanas después, la crecida del Nilo llegó y cuando Set y Shinué empezaron a quitar el limo, las cuerdas estaban ahí, no habían perdido ni un solo centímetro de parcela. Lo primero que hizo Shinué fue irse corriendo a la casa de Asmi.
- ¡Lo logramos! – Dijo nada más entrar por la puerta.
Se unieron en un abrazo y Amsi le dijo:
- Gracias. Verte trabajar arduamente me alegraba los días y ayer vino el curandero y me dijo que me había recuperado, pero que no me esforzase mucho durante unos días, ya que sigo débil.

Y así fue como el vínculo que los unía se hizo más fuerte.