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domingo, 13 de marzo de 2016

"El médico": Resumen por capítulos


Capítulo 28: “Los Balcanes”
Fritta el jefe de la caravana parecía estar en todas partes ayudando y estimulando a las gentes, tenía que llevarlos a la ciudad de Gabrovo antes de las nevadas.
Rob se deshizo de la tarima que utilizaba para los espectáculos y alimento el fuego con ella, el lugar de la tarima en el carro lo utilizaron para llevar a Gershom, uno de los judíos que estaba enfermo.
Simón prometió a Rob llevarlo a conocer a Rabbenu, quien estaba en Tryavna.

Capítulo 29: “Tryavna”
Gabrovo era una ciudad desolada, la comida mala y los viajeros tendrían que dormir codo con codo porque todas las posadas estaban abarrotadas de gente. 

Los judíos se alojaron en una población mas pequeña llamada Tryavna en un barrio judío, aceptaron a Rob como huésped a cambio de trabajo. El Rabbenu llevó a Rob a dormir en un establo.

El invierno llegó y Rob en su lecho de paja repasaba palabras y costumbres y las almacenaba en su mente para cuando llegara el día en que lo necesitara.
Capítulo 30: “El invierno en la casa de estudios”

Era Navidad pero, debido a que Rob se alojaba con judíos, él no la celebró. En esos días de invierno, Rob, se puso a estudiar el Corán pesa, aunque Rob fuese cristiano porque se lo impusieron, se dio cuenta del asco que le tenían los judíos a los cristianos e incluso pensó que el Corán estaba lleno de cosas que para él no tenían sentido.
Estaba llegando la primavera.
Capítulo 31: “El trigal”

Mary y Rob se fueron haciendo cercanos, hasta el punto de enamorarse.
La gata de Rob murió, pero no fue un golpe muy traumático para Rob.
Capítulo 32: “La oferta”

El padre de Mary le propuso a Rob una oferta muy tentadora; le daría la mano de su hija y, cuando el muriese se quedaría con sus tierras y, claramente, con Mary. Rob la rechazó porque no quería renunciar a su sueño de ser médico.
Mary y su padre se fueron por un camino distinto al de Rob, y así, Rob se quedó solo y deseaba que su gata todavía estuviese viva para hacerle compañía; en poco tiempo llegó a Constantinopla.


Capítulo 33: “La última ciudad cristiana”
Fritta condujo a los viajeros hasta el caravasar, un enorme edificio por el que pasaban los viajeros y cargamento.
Los judíos después de descansar unas horas siguieron camino hacia Angora, su hogar; Simón le dijo a Rob que buscara a Zevi, un jefe de caravanas que era judío y se encargaría de que viajara seguro.

En la ciudad Rob compró ropa judía, en su habitación se puso el tsitsith, luego el largo caftán negro, su barba seguía siendo escasa, acomodó su cabello rizado y se puso el gorro de cuero en forma de campana, adopto el nombre de Jesseben Benjamín de Leeds y serenamente y confianza salió a la calle.

"El médico": Resumen por capítulos

Segunda parte

El largo viaje

Capítulo 22: “La primera etapa”
Rob se disponía a coger un barco rumbo Francia pero debido a las malas condiciones del mar, tuvo que establecerse en la casa de una familia de allí.
El viaje fue duro para Rob, ya que nunca había estado en la mar, pero cuando pisó tierra firme se fue a una taberna acompañado de Charbonneau, un anciano que le guiaría dos séptimos del viaje.

Capítulo 23: “Extraño en tierra extraña”
En su camino a la tierra de los teutones  pararon en el pueblo del viejo traductor, la familia les dio pan y bendiciones; al continuar su camino unos asaltadores los atacaron pero salieron ilesos.
Capítulo 24: “Lenguas extrañas”

Se pararon en una especie de centro comercial creada por el emperador Augusto en el siglo 12 a. C. y allí se despidieron Charbonneau y Rob.
Rob buscaba un grupo para no viajar solo.
Capítulo 25: “La integración”

Después de viajar por varios días solo, en una aldea encontró una caravana dirigida por un alemán Kerl Fritta quien por una paga accedió a llevarlo.
En la caravana conoció a un escocés James Geikie Cullen, a su hija Margaret, de cabello rojo muy linda y se hizo amigo de unos mercaderes judíos. Rob se sintió confiado porque viajaría con más de ciento veinte personas.
Capítulo 26: “El parsi”

Rob accedió a tratar a los viajeros enfermos varias veces por semana y para poder comunicarse con ellos, le pidió al judío Simón Ben Halevi que le sirviera de intérprete por una paga. Al enterarse que Simón conocía la lengua persa que ellos llamaban Parsi, le pidió que se la enseñara que él le pagaría. Simón aceptó y Rob de inmediato comenzó a aplicarse en el nuevo aprendizaje.
Capítulo 27:” El centinela francés”

Rob avanzaba en sus estudios en el persa y algunos se iban de la caravana y otros se unían. Un centinela francés, llamado Raybeau fue matado por un explorador en su viaje.

sábado, 5 de marzo de 2016

"Esta soy yo" de Alba Amelibia


Puede que no sea la chica perfecta, la chica que lo hace todo bien, la chica de la que espera todo el mundo, la chica valiente que hace lo que se proponga. Pues no, soy esa chica nerviosa, que no para quieta, que habla más que calla, que es muy espontánea, que no es muy lista ni muy bella y que es bastante pesada. Tampoco soy la que saca unas notas maravillosas en los exámenes ni que levanta la mano en clase por  no saber la respuesta o por  miedo a equivocarse. Todas las personas tenemos algo bueno,  algo especial, yo tendré cosas buenas, pero me falta descubrirlas y demostrarle al mundo lo bueno que tengo.

"El médico": Resumen por capítulos

Capítulo 16: “Las armas”
Rob tenía diecisiete años cuando murió Incitatus, el viejo caballo al que Barber reemplazó por una yegua parda a la que llamaron solo Caballo. Conocieron a un herrero que trabajaba buenas armas y le encargaron que les hiciera un sable y una daga.
Pasaron otro invierno en la casita de Exmouth y cuando llegó la primavera recogieron sus armas don el herrero.
Rob cumplió dieciocho años y ya estaba hecho todo un hombrecito, era alto, de hombros anchos, ojos penetrantes azules y unos cabellos castaños rizados. Barber estaba más que orgulloso de él.
Capítulo 17: “Un nuevo acuerdo”
Rob se había vuelto aficionado de la bebida y se metía en peleas casi constantemente, en una de ellas se torció la nariz y Henry, en el intento de colocársela, se la dejó todavía torcida.
Acordaron un nuevo acuerdo respecto al sueldo, la cuarta parte el primer año y los cuatro siguientes una tercera parte.
Una noche Henry se enborrachó y a la mañana siguiente le dolía el pecho y se desplomó en el suelo.
Capítulo 18: “Requiescat”
En Aire’s Cross fue donde Rob decidió enterrar a Henry; el sacerdote ofició una misa y Rob lloróamargado, consolado por una anciana allí presente.
En la lápida Rob ordenó que pusiese lo siguiente:
Henry Croft
Cirujano Barbero
Falleció el 11 de julio del año 1030 a.d.
Fumum Vendidi “Vendía humo”
Rob se quedó con sus pertenencias y vendió las viejas armas de Barber.
Capítulo 19: “Una mujer en el camino”
Adoptó a una gatita blanca, la cual se fue encariñando con el poco a poco. Rob la llamó Señora Buffington.
En el camino se encontró con una mujer que estaba dando a luz. Rob al tocar el vientre de la mujer, sintió que el bebé estaba muerto pero continuó con la extracción del bebé. En ese momento vino el médico judío con el que se encontró años atrás y se pusieron al día.
Capítulo 20: “Huésped de una familia judía”
En el pueblo de Lucteburne, Rob buscó a Edgar Thorpe porque tenía curiosidad por saber de la operación de cataratas. Thorpe le contó que fue atado de pies y manos a una silla, su cabeza fue rodeada de ataduras fijas al respaldo de la silla, le dieron a beber licor para insensibilizarlo, con unos ganchos pequeños le levantaron los párpados y el judío Merlín cortó las cataratas, el dolor fue tan intenso que perdió el conocimiento. Durante dos semanas, sufrió espantosamente pero al final recobró la vista.

Rob cuando oyó esto pensó que todo lo que Merlín le había contado era verdad y decidió visitarlo. Lo encontró en el camino, lo acompañó a visitar unos enfermos y Merlín lo invitó a cenar en su casa, hablaron sobre las escuelas de medicina que en Europa solo existían dos hospitales, uno en París, otro en Salerno, que eran como lazaretos donde los pacientes solo iban a morir, únicamente en Persia los árabes habían hecho un arte de la ciencia de la medicina y tenían un hospital en Ispaham, un auténtico centro curativo y una academia donde Avicena forma a sus doctores. Avicena era el médico más eminente del mundo, en esta academia no admitían estudiantes cristianos.

Rob quería que Merlín lo tomara como aprendiz, pero este no quiso porque los sacerdotes no soportaban que un judío fuera maestro de un cristiano, le recomendó que fuera donde Arthur Giles un médico de pobres. Cuando Rob lo encontró resultó ser un ser gordo y mugriento que solo sabía hacer sangrías
.
Capítulo 21: “El anciano caballero”
Rob continuó su viaje en busca de un médico judío que lo quisiera aceptar como aprendiz, pero debido a que era cristiano, ninguno lo acogía.
En su búsqueda se encontró con Isaac Adolescentoli, quien había estudiado en la Universidad de Bagdad quien tampoco quiso cogerle por los mismos motivos que los anteriores.
Rob de vez en cuando tenía sueños con un anciano con el que luchaba, a este personaje de su cabeza lo llamó Caballero Negro.
Rob decidió ir a Persia para que Ibn Sina le enseñase todo acerca de la medicina.

"El médico": Resumen por capítulos

Capítulo 11: “El judío de Tettenhall”
Seguían su ruta por Gran Bretaña y en Leicester,una ciudad un tanto transitada, un anciano ,llamado Edgar Thorpe, acudió al carromato para que le devolviesen la visión. Henry Barber no pudo, pero, un médico judío le dijo que fuese a Tettenhall ya que é si podía devolverle la visión. Rob estaba fascinado y asombrado por esa idea, la cual parecía imposible. El médico le dijo a Rob que aprendió esa técnica al otro lado del mundo.
Henry le dijo a Rob que dentro de poco irían a Londres.
Capítulo 12: “A la medida”
Cuando llegaron a Exmouth a pasar de nuevo el invierno, Barber le dio a Rob una pieza de paño para que lo llevara a Editha era costurera para que le confeccionara una muda, había crecido tanto que las ropas le quedaban pequeñas.
Barber le pagó a Editha para que esta hiciese a Rob un hombre.
Capítulo 13: “Londres”
Viajaron a Londres en compañía de un mercader, aparentemente opulento por  sus vestimentas. Ya en Londres Rob fue a buscar a sus hermanos, pero, o habían muerto o se habían mudado; e incluso no sabía el paradero del pequeño Roger, quien era un recién nacido por aquel entonces.
Barber le dijo que en sus rutas por Inglaterra, los buscarían.
Capítulo 14: “Lecciones”
En Chipping Norton, Barber y Rob, empezaron un nuevo negocio; quien comprase seis tarros de medinina se llevaría un dibujo gratis hecho por Rob.
Rob se dio cuenta de que Barber había ganado una considerable suma de peso.
También preguntaron por la ex vecina de Rob para ver si ella sabía algo de su hermano perdido, ya que ella fue quien entrego a Roger a la comadrona, lastimosamente no hubo suerte.
Rob pidió a Barber que le enseñase a manejar la espada y de ahí empezaron a practicar todas las semanas.
Capítulo 15: “El jornalero”
Rob había cumplido los dieciséis años de edad y Barber le dijo que ya no era un aprendiz, ya podía tener su propio negocio y marcharse; Rob rechazó esa oferta y le dijo que seguirían juntos pero que el cobraría la duodécima parte de lo cobrado. Barber lo dejaba para que curara solo, amputó un dedo y supo que existía el cáncer llamado en ese tiempo Buba.

"El médico": Resumen por capítulos

Capítulo 6: “Las pelotas de colores”
Rob cumplió diez años, Barber lo hacía trabajar mucho, llevaba a cabo la mayoría de las faenas más desagradables; cargar y descargar el carromato, acarrear leña, recoger agua, cuidar endulzado con hidromiel, aprendió a preparar la “Panacca Universal”,  la medicina que solo se componía de licor corriente y Vitalia una hierba medicinal de Asia.
Capítulo 7: “La casa en la bahía de Lyme”
Barber tenía una casita en Exmouth para pasar los inviernos y allá se dirigieron. Se prepararon para el invierno acarreando leña y comprando alimentos.
Rob practicaba malabarismo con cinco pelotas en la orilla de la bahía de Lyme, contemplando las olas blancas que azotaban la playa.
Las navidades la pasaron con Editha, una amiga viuda de Barber.
Barber azotó con una fusta a Rob hasta hacerle brotar sangre para que aprendiera a lanzar cinco pelotas y lo amenazó con dejarlo abandonado en el siguiente pueblo. Rob se puso a practicar con manzanas y lo consiguió, Henry estaba muy feliz al verlo.
Capítulo 8: “El artista”
Rob llegó a dominar los malabares, aprendió juego de manos, gestos del cuerpo, bailes, etcétera; todo para distraer a la gente.
El cirujano Barbero declaró que su aprendiz ya estaba preparado y partieron una brumosa mañana de abril, llegando a la Aldea de Bridgeton, donde montaron su espectáculo; luego pasaron a Yeoville y en la misma semana a Taunton. Henry estaba feliz porque las ganancias eran buenas.
Capítulo 9: “El don”
Rob había empezado a ayudar a Henry en las consultas, simplemente acompañando a los enfermos detrás del biombo o sujetándoles las manos a los pacientes a la hora de una operación. Estaban en un pueblo y vino un anciano al que le dolía el pecho, ya que trabajaba en las minas de carbón, y Rob, al cogerle las manos, sintió lo mismo que sintió cuando toco las manos de sus padres cuando estaban a punto de morir. Rob le contó a Henry sobre este extraño don; Barber y Rob salieron del pueblo para que no los acusasen de brujos.
Ya en otro pueblo distinto, Barber salió borracho de una taberna y gritó al cielo : “ ¡Ah por favor en nombre de Cristo! ” Rob entendió a la perfección lo que le pasaba.
Capítulo 10: “El norte”
En el siguiente invierno no pudieron llegar a la casita de Exmouth y alquilaron una en la aldea de Carliste en el norte. Se abastecieron como siempre de comida y como el clima de finales de otoño era perfecta para recoger hiervas, recorrieron bosques y brezales; Barber buscaba las hiervas y le explicaba a Rob su poder curativo: verdolaga para disipar la fiebre, pétalos de rosas rojas para cataplasmas, raíz de tejo para retener el feto, eneldo para combatir afecciones urinarias y muchas más.

"El médico": Resumen por capítulos

Primera parte
El ayudante del barbero
Capítulo 1: “El diablo en Londres”
Rob J. era un niño de nueve años de edad, quien tenía cuatro hermanos pequeños y otro en camino. Su padre, llamado Nathanael Cole, era carpintero; y su madre, llamada Agnes, era bordadora.
Una mañana la madre se disponía a ir a vender al mercado cuando le llegó el momento del parto. Tuvo que dar a luz en un establo con la ayuda de una comadrona, aparentemente bebida, y quedó en muy malas condiciones por la precariedad del parto.
Capítulo 2: “Una familia del gremio”
Nathanael y Rob J. tuvieron que llevar a su madre, en malas condiciones, y al pequeño a casa.
Días más tarde la madre muere y Nathanael encuentra un trabajo en la rivera londinense; pero debido a trabajar en el agua durante muchas horas, este muere de una enfermedad en el pecho. Rob J. se queda cuidando de sus cinco hermanos pequeños.
Capítulo 3: “El reparto”
Rob J. y sus hermanos son huérfanos y el jefe de los carpinteros los reparte.
La nodriza se lleva primero al recién nacido, y poco a poco se van llevando al resto de los hermanos hasta que sólo queda Rob. Este es adoptado por un cirujano barbero llamado Henry Croft al que le gusta que le llamen Barber.
Capítulo 4: “El cirujano barbero”
Salieron Rob y Henry en un carromato guiado por un caballo gris castrado llamado Tatus. Al caer la noche, acamparon e hicieron un fuego, en esa noche Henry, para que Rob viese que él no era un tipo peligroso, le contó la historia de su vida. Le conto que él había nacido en Clacton, una aldea de pescadores; de cómo su padre siempre maldecía al monarca Ethelred, quien sólo se protegía a sí mismo; que su madre también murió, etcétera.
Capítulo 5: “La bestia de Chelmsford”
A la mañana siguiente Rob y Henry salieron rumbo Farnham, en trayecto pescaron juntos y Rob se dio cuenta de que Henry era un excelente cocinero.
Ya en Farnham pararon el carromato en la plaza y Henry se puso a contar chistes, hacer trucos de magia y vender su medicina y curar a los enfermos detrás de un biombo. En Chelmsford había un espectáculo de un oso y Henry obligó a Rob a luchar contra la bestia, afortunadamente no pasó nada e incluso, se llevó un tarrito como premio. Esa noche Rob se dio cuenta de que Henry era un mujeriego.

"El mundo que quieres" de Eva Turmo

Olivia es una reportera televisiva en la cadena CNN. Ha sido enviada a El Salvador para informar acerca de la guerrilla entre las pandillas, cuya violencia está dirigida a los policías, jueces y fiscales.
Olivia se siente segura porque tiene a unos escoltas que la protegen de los pandilleros, pero no puede evitar preguntarse a sí misma la razón por la que ella tiene escoltas pero los niños que se levantan todas las mañanas en El Salvador no los tienen para poder ir a la escuela. Allí los niños son cogidos como niños soldado en su camino a la escuela.

¿Por qué estas voces inocentes, no eran escuchadas?

En los últimos años, el número de muertes civiles en conflictos armados ha aumentado de forma espectacular. Más de la mitad de las víctimas son niños y niñas que han tenido que abandonar sus hogares por causa de conflictos armados y violaciones de los derechos humanos, y viven como refugiados en países vecinos o han sido desplazados internamente dentro de las fronteras de su propio país.
La tasa de muertos en agosto subió a 81 personas, o así informaba Olivia a finales de mes. Dentro de esas 81 personas se encuentran mujeres, niños, hombres de familia… Voces olvidadas.

Olivia todos los días hacía video-llamadas a su familia, y en una de estas, su sobrina de 13 años le dijo que el novio había roto con ella y que su vida era una miseria. Olivia no pudo evitar reír y decir: “¿Acaso tú pasas hambre, no tienes escuela, te has quedado huérfana, rezas por tu vida y la de los que más quieres? No salían palabras de la boca de la sobrina. Olivia tras unos segundos dijo: “Como pensaba tu vida no es triste, ve, disfrútala, tienes unos amigos y familia que te quieren, vas de compras de vez en cuando, te enseñan matemáticas, historia y lengua; tienes una escuela donde se preocupan por ti. ¿Deseas algo más? Si lo haces borra esa idea de tu cabeza y sé más humilde, ten empatía por aquellos que lo perdieron todo, pero los que darían todo por conseguir lo que tú tienes.
Olivia no se dio cuenta pero mientras estaba diciendo todo esto, lágrimas empezaron a caer de sus ojos.
- ¿Por qué la sociedad es egoísta? ¿Por qué se mira con desprecio a los niños soldado cuando no sabemos su historia ni la de su familia? ¿Por qué hacemos que nos olvidamos de la presencia de las personas que los están pasando mal, las que tienen dificultades para todo? – dijo mientras se secaba las lágrimas de sus ojos llenos de ira. – Explícamelo, por favor, no lo entiendo.
La sobrina había empezado a llorar también.
- Lo siento…- Dijo con apenas voz. – La verdad es que cuando pongo las noticias y veo lo que está pasando en El Salvador sólo me preocupo por ti, no por las familias inocentes. Sé que es algo desagradable y devastador pero no me gusta ver el sufrimiento de otros. En clase nos explican los derechos humanos, pero para la mayoría de gente solo es teoría que hay que copiar, nunca nos molestamos en pensar en el otro.
- Nosotros vivimos con todo tipo de lujos que a simple vista para nosotros son cosas básicas en la sociedad. Como: agua, medicina, educación, seguridad… Ellos no tienen nada comparado con nosotros. Muchas veces digo a mis escoltas que vallan a patrullar que yo me puedo quedar sola diez minutos; en esos diez minutos puede ser asesinado alguien. – Seguía diciendo.- Pero dejémonos de penurias.
Olivia no pudo seguir hablando porque la conexión se cortó.

Un día al salir de casa para hacer su trabajo se encontró con una serie de niños que iban de camino a la escuela y que no pudieron evitar pararse para que les contara algo Olivia de Europa, América, el mundo en general.
Olivia contó una historia acerca de un marinero que buscaba una isla para encontrar la paz consigo mismo. La cara de atención de los niños y la sonrisa en sus caras hizo que la mañana de Olivia mejorase.

Ya despedida de los niños se dirigía de vuelta a casa y por el camino fue hablando con uno de sus guardaespaldas, Jacobo.
- No entiendo cómo siguen sonriendo, tantas penurias y sin embargo la sonrisa no se les borra de la cara. – Dijo Olivia un poco confusa.
- Por mucho que sufran esos niños siempre van a mantener la sonrisa. Nadie se las borrará. Es cierto que han pasado por mucho pero agradecen lo poco que tienen, la compañía de las nuevas personas que están para hacerles compañía y sobretodo no van a dejar que unos pandilleros les quiten la sonrisa; eso significaría que habrían perdido. La sonrisa significa esperanza y nadie les quitará lo único que tienen para seguir viviendo. Para ti ellos viven en la penuria pero ellos no son débiles, ellos afrontan lo que les pone el destino y estos niños no se ven en países europeos, nosotros somos fuertes y optimistas, no somos consentidos o egoístas.

Las palabras de Jacobo esbozaron una sonrisa en los labios de Olivia.
No hace falta tener mucho para ser feliz y seguir adelante.
A Olivia a la mañana siguiente le tocaba dar el informativo para la CNN. Se pasó la noche entera pensando que decir y cuando pensó en lo que le dijo el guardaespaldas lo tuvo claro.
Ya era por la mañana y Olivia empezó diciendo así:
-El Salvador recibió el 2016 con dos masacres y docenas de muertos, esta es la situación actual de la pequeña república de El Salvador. Los niños son tomados como niños soldado y las niñas de las pandillas se aferran a la educación para tratar salvarse de sus propias miserias. Pero señoras y señores nadie les puede quitar la sonrisa a los niños porque, las guerrillas les han quitado todo, sí pero ellos quieren su tierra y ellos aprenderán de los errores del pasado para componer una sociedad mejor. La esperanza es lo último que se pierde. Agradeced lo tenéis y no dejéis que nada corrompa vuestra sonrisa porque ellos no la han perdido y por mero respeto a El Salvador ser fuertes y proporcionar algo al mundo que queréis. Lo mejoraremos juntos.

"Pensar en positivo"

Hola chicos, chicas, niños, niñas, adultos y adultas. Soy Laura una niña de 14 años y os vengo a contar más o menos mi historia. Yo era una niña tímida pero abierta, me portaba un poco mal pero en algunos casos me controlaba y tenia mas amigo de los que yo pensaba. En estos momentos yo ya no estoy viva y me gustaría transmitiros lo que yo sentí en lo poco que viví.
Todo empezó en 2º de la ESO tenía un profesor de cultura que era un poco graciosillo, se metía con algunos alumnos aunque no a mala fe pero continuamente. Despues de que lo hiciera repetidamente los alumnos se quejaron. A mi al igual que a los demás también me gastaba sus bromillas, y después de un tiempo me empecé a cansar. Día tras día el profesor hacia sus comentarios hacia mi y hacia algunos de mis compañeros, el no se daba cuenta de que nos llegaba a afectar.
Un día de estos muchos había quedado con un amigo y decidí escaparme del colegio, justo tocaba cultura y como el profe era un poco despistado no se iba a dar cuenta. Me fui y quede con mi amigo, al volver hacia el colegio para coger el bus y que nadie sospechara me atropello un coche, y, como muchas otras personas no sobreviví. Mis padres se lo tomaron muy mal al igual que mis hermanos y algunos de mis amigos pero lo que mas me sorprendió fue que, aquel profe de cultura cuando se enteró de mi muerte me escribió una carta. Esta, no era muy larga pero lo suficiente para que yo supiera que a él le importaba mas de lo que yo pensaba. La carta decía asi:
“Laura, acabo de enterarme de tu muerte, te escribo no porque sepa que esto te llegara sino porque no podía dejarte ir sin despedirme de ti y decirte algunas cosas. Todos esos enfados que me has hecho pasar para mal o para bien nunca los olvidare, tampoco tus interrupciones que me sacaban alguna que otra sonrisa. Sobre todo decirte gracias, gracias porque me acabas de hacer darme cuenta de que tu no eras una niña 10, tampoco una niña con un comportamiento excelente, pero si una niña que contagiaba su sonrisa por donde pasaba. Me has hecho darme cuenta de que tu forma de ser no era de una niña fuerte, ni de una niña sin sentimientos sino de una niña que se hacia la fuerte, que no lloraba delante de la gente pero si en su cuarto. Una niña que no le gustaba mostrar sus sentimientos por muy mal que te sintieras. Eras, eres y serás una niña que solo quiere mostrar que por muchas cosas malas que te sucedan por mucha mala suerte que tengas, aunque según tu la suerte no exista, con una sonrisa se arregla todo. Solo quería hacerte saber que me has enseñado mas que yo a ti y eso que yo era el profesor. Por todo esto y mucho mas, gracias, muchas gracias.”

Que ganas tenia yo de que supiera que su carta si me había llegado y que yo solo quería que al menos ese momento que la gente pasara conmigo fuera un momento feliz, sin pensar en sus problemas. Que la gente supiera que no todo son cosas malas sino que todo son cosas buenas si lo miras de una manera positiva, desde otra perspectiva. No te olvides de que si piensas en positivo todo saldrá bien.

"Una tarde poco corriente" de Pedro Gómez de Santiago

En pueblo de Madrid, llamado Tres Cantos, vivía un chaval de 1,80 metros llamado Pedro.
Un Sábado, después del partido de balonmano, él quedó con sus amigos (Joe, Viti, Maiki, Amann y  Yoyi) para comer y jugar a la Playstation 4 en casa de Viti. Llegaron todos sobre las dos y media, el último fue Pedro como de costumbre. Cuando llegó estaban todos situados enfrente de la pantalla jugando al “Call of Duty,Black Ops 3”.
Pedro empezó a notar el olor de la fideuá catalana que en aquel momento estaba realizando Cecilia, la madre de Viti. A los pocos instantes Cecilia llamó a comer a la “jauría”.
Terminada la comida, regresaron al cuarto a continuar jugando. Sobre las cinco, el grupo compuesto por seis adolescentes se fueron a jugar al fútbol al Lorenzo Rico.
Tras unas dos horas de juego llegó un grupo de 4 chavales que comenzó a buscar pelea. Pedro y sus amigos  se quisieron ir pero en el momento de irse, uno de ellos pegó a Yoyi. La “jauría” enfadada les dió una paliza para que aprendieran y ellos se fueron. Todos volvieron a sus casas respectivamente.

Esa tarde comenzó una gran amistad.

"Aquel día" de Alba Amelibia

Solo puedo confirmar , aquel día,
              esa tarde gris y nublada , ese cielo
              sin nubes , sin encontrar salida.
              ¿ Qué me preocupaba? Pues , no lo sé.
              Tan solo hacía falta una señal , una
              pista que me hiciera pensar.
              A mi alrededor sentía como la brisa
              podía atraparme con delicadeza , como
              el suelo de la calle estaba con charcos
              pequeños y como me di cuenta de que
              pese , a ese día tan oscuro y apagado ,
              con sonrisa y alegría se fue sin dejar rastro.

"Los calcetines de la suerte" de Juan Gozalo

Érase una vez la increíble historia de un niño que se le daba todo mal, sin sus calcetines de la suerte. La historia cuenta así: Era un temido día de invierno y Pablo estaba a punto de jugar un importante partido de fútbol contra el equipo de su hermano Antonio. Cuando empezó el partido Pablo se dio cuenta de que algo malo estaba ocurriendo porque se le daba todo mal: pases, controles, tiros... y de repente se fijó en que no llevaba sus calcetines de la suerte. Se entristeció y no quiso terminar el partido. Se fue a casa triste buscando aquellos calcetines por todo su cuarto, estuvo buscando media hora haciendo montañas de ropa pero no hubo ningún resultado. Durante toda la semana estuvo impaciente por encontrar aquellos calcetines, pero paso como cuando los buscó por primera vez, es decir, que no los encontró. Pero su madre siempre le decía: “¿has mirado en toda la casa?” Pablo siempre le respondía que si a su madre, pensaba que se refería a buscar en su propio cuarto. Días después su madre pasó la aspiradora por el salón y vio aquel par de calcetines de la suerte. Se decepcionó porque le dijo Pablo que había mirado por toda la casa. Pero… a pesar de eso quiso darle una sorpresa, que consistía en: como Pablo se lleva los calcetines del fútbol en la mochila para ponérselos en el partido, la madre quiso meterle los calcetines en la mochila, y eso hizo. Cuando Pablo se fue a poner los calcetines se llevó una gran sorpresa al ver sus calcetines de la suerte. En el partido metió tres goles y se los dedicó, los tres, a su madre porque supo que se los había metido ella.